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viernes, 22 de noviembre de 2019


El recuerdo de las hojas nunca fue tan aromático como ahora que las mancilla el fúnebre y seductor tacto del otoño. Ahora que por fin arranqué a besos tus labios de los míos, vuelves a mi como un augurio juguetón de que nunca haz de volver. Te lanzas, suicida, llamando mi atención con tu baile aéreo, sabiendo que al besar el suelo los dos nos condenamos a desaparecer. Cada quien por su lado

- Carlos Parra

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